No es casualidad que antiguas culturas, como las de Japón, China, Egipto, y otras, rindieran homenaje a sus ancestros difuntos. El papel de los antecesores, la tradición, el valor de las transmisiones orales hechas por los ancianos de los grupos, valores de educación, de identidad, de cultura, no quedaba en el olvido de las generaciones siguientes. En la actualidad, apenas si sabemos quiénes fueron nuestros bisabuelos, con suerte. Porque además, poco se pregunta por el pasado, generalmente hay muchos silencios instalados en las familias, “de eso no se habla”, especialmente en las familias de inmigrantes. Y como nadie se pregunta, todo queda en un aparente olvido de la conciencia, pero lo cierto es que el inconsciente familiar de un grupo, familia, pueblo, nación, sigue latente, en todos los comportamientos que se tienen en la actualidad. Y lo que es curioso, según entendidos en el tema, no solo analizado desde el punto de vista espiritual, ya que una parte de la psicología también estudia el tema ancestral, desde su campo y su óptica, hay coincidencias que evidencian una razón o causa de conflicto en la actualidad originada y repetida exactamente como patrón, en la tercera, cuarta y hasta séptima generación atrás de la presente. Otro escenario, otros actores, la misma obra, como para ser más claros. Lo que los orientales llaman “otras vidas”, o “reencarnación”, desde el cristianismo sería las “vidas de otros”, de nuestros ancestros, en “nuestra propia vida”.
La importancia de la oración por nuestros ancestros, y la receta del budín.
Julio 28, 2008 by lapalomaproduccionesAcerca de los Rosarios Temáticos
Julio 27, 2008 by lapalomaproduccionesPromediando el año 2002 escribí el primero de una serie de meditaciones del Rosario, que se publicarían finalmente en el año 2006, en Editorial San Pablo. Como autora de distintos géneros literarios, en este caso, esta escritura fue mi forma de oración, que abocada particularmente al Rosario, dio paso a meditaciones centradas en temas que nos atañen a todos. Así fue como nació el Rosario del Trabajo, meditado por el sustento, oración confiada a la Providencia, no como favor “caído del cielo”, valga la redundancia, sino fuerza espiritual que nos ayuda a realizarnos, aún en las circunstancias más difíciles. Seguidamente el Rosario de la Salud, siendo que tantas veces enfermos, o convalecientes, ante el límite imprevisto pedimos ayuda a Dios. Los temas universales se sucedieron: Rosario del Amor, Rosario de la Familia, Rosario del Embarazo y el bebé; Rosario de la Paz, y los de próxima edición, Rosario de los Difuntos, Rosario del Duelo, Rosario de los Enamorados, basado en los textos de El Cantar de los Cantares. Todos editados por Editorial San Pablo de Argentina, extendidos a Chile, Perú, Venezuela, Costa Rica y México.
Las bodas de Caná (Extraído de “Bendito el Fruto”, Cuentos para meditar el Rosario, de Alejandra Palazzo)
Julio 27, 2008 by lapalomaproducciones
Las bodas de Caná
(Primer milagro de Jesús)
Mil llanuras, diez mil campos, Caná, tierra de dioses e ídolos antiguos; aguas superiores de las profundidades, fuente de los ríos: ¿quién ha de viajar a este remoto paraíso?
Los héroes babilónicos han pasado, también la estela pintada de Ugarit*; el rey, el sacerdote, la ofrenda; el león sentado de las narraciones épicas.
Caná, el nuevo Génesis espera. Hay una fiesta en donde ha de faltar el vino, necesariamente, para que uno de Nazareth ponga tu nombre otra vez en la inmortalidad de la existencia.
Caná, ya no te recordarán por los nombres y los papeles de los dioses paganos. Habrás cruzado los tiempos con Él, con el que convierte el agua en vino. Habrás de quedar bendecida por la madre que pidió el milagro.
Caná, tierra testigo del Hijo que protesta: Leer el resto de esta entrada »
Isabel (Extraído de “Bendito el Fruto”, Cuentos para meditar el Rosario de Alejandra Palazzo)
Julio 27, 2008 by lapalomaproducciones
Isabel
(Visitación de Nuestra Señora)
¡Anístemi!* Esta palabra resuena en el lecho de María, mientras se levanta.
Alista su equipaje temprano, lava sus manos, su cara. Recita la Tefilat haDérej, la oración de los viajeros. El texto de su oración es una petición para que en el camino no haya desgracias y se pueda llegar en paz a destino. Los judíos solían recitar versículos en los que se menciona a Dios como salvador de todos los seres humanos en las necesidades.
Es un día sereno. María sube por la ruta que va a los cerros de Judá. Los montes de Samaria y sus ondulaciones se van perdiendo suavemente hacia el oeste, y descendiendo bruscamente hacia el este, sobre el valle del Jordán y el Mar Muerto.
María desliza su mirada fértil sobre los montes que limitan Jerusalén. Toda ella es una bendición mirando el paisaje. El monte Rash el Mesarif, el Hebrón, y poco a poco el desierto del Negueb, hasta terminar la orografía que enlaza con los ríos del Sinaí. A la altura del Mar Muerto están los desiertos de Judá, como una larga franja a lo largo del agua. El olor salado y reseco acompaña su camino. Hay alegría en su espíritu; va encontrarse con ella, con la otra amada, la otra elegida. La que es grande y vive en la montaña de las mujeres grandes.
De púrpura y escarlata, de lino fino, son todas las hebras que lleva, con las que tejerán las mantas de los niños esperados. Isabel, la que Dios convidó a florecer, ve llegar a su hermana y abre más la ventana con un grito:
-¡Ay de mí, que la madre de mi Señor venga a verme! – exclama sin pensar.
Se abrazan y se besan.
- ¡Dichosa, porque has creído! – insiste Isabel al abrazarla.
Ellas saben mirarse con complicidad de cielo celeste y panecillos horneados. La casa necesita flores. María las recorta de la mata verde, y amarillas son, como sus sueños; las acomoda en la mesa. Juntas descansan entrelazando las manos; hay una leche tibia de cabra, recién servida y un poco de cereales tostados con miel y queso de oveja. Hay oraciones que el mundo no conoce ni conocerá nunca. Leer el resto de esta entrada »
La Anunciación (Extractado de “Bendito el Fruto, Cuentos para meditar el Rosario, de Alejandra Palazzo)
Julio 27, 2008 by lapalomaproducciones
“El pueblo que andaba en las tinieblas
vio una gran luz; sobre los moradores
del país de mortal sombra
la luz ha despuntado”.
Is. 9, 1
Bendito el fruto
(La anunciación)
Dos meses dura la recolección de la aceituna. Septiembre y octubre. La cosecha se celebra como todos los otoños, la fiesta de los Tabernáculos. Las prensas extraen el aceite de las aceitunas maduras, y a continuación el peso de una piedra, o la mano del mortero.
El aceite así producido es el más fino aceite batido, color verde oro.
La pulpa que sobra se guarda con enormes pesos para exprimir el resto. Faltan dos meses aún para gozar el óleo comestible, aromático y curativo, y el viento cálido ya retrae el aroma desde el olivar, a orillas del Mar de Galilea.
María se sienta entre cuatro árboles de olivo y contempla las rosas silvestres. De los valles de Jericó llegan los brotes. Nazarena de ojos grandes y profundos. Las inquietudes de su mirada no son advertidas por nadie, más no todos resisten esa hondura de sus ojos. Hasta la pureza de los almendros se le inclina al paso. Pero es que Ella ve en cada pétalo la suavidad de su Señor. Sólo eso ve. Y lo que ve se le queda adherido en las retinas y se le va al alma. Alaba en su corazón el encanto de la naturaleza. El perfume de Dios. Leer el resto de esta entrada »
Prólogo de Bendito el Fruto (Cuentos para meditar el Rosario, de Alejandra Palazzo)
Julio 27, 2008 by lapalomaproducciones
La literatura griega saluda a María como “ramaje tupido, abundante en sombra”. Myriam, en hebreo: “la amada”, “la iluminada”, “la hermosa”, “la fuerte”, arrodillada en el ángulo de la sala, escucha a un ruiseñor; Dios de la voz, esclava de su melodía, su oración engendra fuego.
Dice un adagio judío: “De los cuatro rincones de la casa, uno pertenece al padre, otro al hijo y los dos restantes a la madre”.
Con sus dos pisos elevados a unos cuarenta centímetros, en el interior de la casa de Nazareth, se vive una vida cotidiana; el piso inferior destinado a las habitaciones y el piso en lo alto es el taller de carpintería.
A lo largo de la pared hay cribas y odres; el hornillo de barro; grandes tinajas para el trigo y los higos secos, las pasas de uva, y los olivos conservados en sal.
Poco se sabe sobre María, lamentablemente, en su figura de mujer cotidiana, fuerte, real y certera, ni de las mujeres que vivieron en el ambiente de Ella y de Jesús.
Como cualquier familia de la tierra, es posible imaginarlos en su vida corriente, tras el resplandor de la ventana.
Esta es la humilde pretensión de estos relatos, basados en las escenas bíblicas del Rosario, e inmersos en mi imaginación a través de una narración recreadora, que toca las fibras más íntimas, las esenciales, las poéticas.
Simplemente ese fue mi propósito, nacido de un momento especial, y de observar una foto de la que quizá haya sido la última casa donde vivió María, en Turquía, cerca de Éfeso, rodeada de árboles agrestes, y que hoy es un hermoso templo.
Me imaginé abriendo la puerta y entrando en esa preciosa casa del tiempo, respirando sus verdores; permaneciendo largo rato allí, con mis afectos, para gozarlos, y escribir, contemplando los misterios de la historia de amor más sublime.
Alejandra E.Palazzo
Dedicado a la Dra. E. Adriana Vives,
y a las Hijas de San Camilo.
El sol en la higuera (cuento inédito de Alejandra Palazzo)
Julio 27, 2008 by lapalomaproducciones
El sol en la higuera
-¡Piuccio! ¿Quanti figs hai mangiato oggi?
Un rayo de sol le daba en los ojos, y sus pequeñas manos sorprendidas se enredaban con aquel hilo blanco y lechoso de los higos.
Revolvía las hojas de la higuera limpiándose, hasta juntar el aire para poder hablar, y ese rumor verde en la sombra se fundía con el viento del verano que golpeteaba los postigos agrietados de la vieja iglesia.
El hombre de la barba encanecida, con su voz de trueno, lo llamaba desde la ventana.
Entonces, el niño de San Giovanni Rotondo que correteaba por los patios del convento, contestaba mirando hacia arriba, hacia la ventana, con los ojos semicerrados por la luz, y sonrojado:
-¡Uno, Fra !
-¡Es cierto! ¡Uno por vez! – le gritaba el fraile y le sonreía, porque sabía que el hijo de la lavandera era el pájaro de corazón más puro que conocía en el pueblo.
Niño pájaro, el pequeño Pío con sus siete años, que llevaba su nombre en honor al fraile que lo había visto nacer y lo había bautizado después de renegar con un cura vecino que no quería mandarle los aceites santos para oficiar la ceremonia, por razones burocráticas zonales que nunca faltan y que conviven con las leyes de Dios, desde todos los tiempos. Leer el resto de esta entrada »
Estigmas, o flores del Amor. (extracto del libro “Semillas del Paraíso”, de Alejandra Palazzo)
Julio 27, 2008 by lapalomaproducciones
Por el año 1915 el Padre Pío ya percibía su nuevo y completo destino, sintiendo en su propio cuerpo, manos, pies y costado, dolores que no quiso dar a conocer. En su interior él sabía que Dios lo había participado de las heridas de Cristo, aunque en forma no permanente y de manera no visible.
En un momento, confesó al Padre Agustín, su guía espiritual, haber sentido agudísimos dolores.
Cierto día, en el templo, terminado el coro de los religiosos y el rezo de la liturgia de las horas, el Padre Pío se hallaba solo en su oración personal. Al concluir su meditación, sus manos comenzaron a sangrar misteriosamente. El dolor se le incrementaba en el centro de las palmas y ya no tuvo dudas en sentir como su Señor Jesucristo, el dolor de la crucifixión.
“Desde ese día siento una gran aflicción y una herida en mi alma que está siempre abierta y me causa agonía”, afirmaba Pío.
Así, con su rostro pálido, y su cuerpo trastocado por los dolores, se dirigió a su superior, ya que además de las manos, también los pies y el costado sangraban abundantemente.
La sangre era suficientemente fluida, emanando un agradable aroma a flores.
Testimonio sobre Padre Pío
Julio 27, 2008 by lapalomaproducciones
Pío Pompilio y sus recuerdos del Padre Pío de Pietrelcina
Estas páginas no pretendieron competir con los magníficos libros escritos sobre la historia del Padre Pío de Pietrelcina.
Simplemente, sabiendo que en la tierra hay amigos entrañables del cielo, vislumbramos la hermosa posibilidad de transcribir los recuerdos de una amistad muy especial: la de Pío Pompilio con el santo Padre Pío.
Contemporáneo del capuchino, bautizado con el mismo nombre del santo, fue el primer niño llamado Pío en San Giovanni Rotondo, allí por el año 1920.
Su historia tiene en común el destino de muchos inmigrantes italianos, que además de haber pasado la guerra, el hambre y la enfermedad, sobrevivieron a causa de su fortaleza, con el agregado, en este caso, de haber sido testigo directo de la vida de un santo que conoció perfectamente el dolor, el desgarro y las miserias que sufría su gente.
“El Padre Pío nos protegía con su sabiduría y su humildad”- decía Pompilio.
“Rezaba por nosotros fervorosamente, nos consolaba, nos ayudaba, protegía a los hijos que estaban en el frente, luchando”.
El Padre Pío y la Virgen María
Julio 27, 2008 by lapalomaproducciones
María, la Madre de su siembra
El Padre Pío sentía una inevitable y amorosa gratitud por María, Madre de todas las Gracias. Solíase verlo con el rosario siempre entre las manos, a toda hora, dedicado a meditar especialmente las escenas evangélicas frente a la imagen de la Inmaculada y muy seguidamente rezar bajo un peral que aún hoy se conserva y sigue dando frutos en la tierra de su Italia natal.
Decía que el rosario era su arma, y recomendaba a todos sus seguidores el rezo diario al Corazón de Maria, por quien se abre más rápido el camino a Jesucristo.
En la puerta de su celda se hallaba escrita una frase de San Bernardo: Maria es toda la razón de mi esperanza.
¿Cómo explicar su gran amor por la Madre de Dios? Sencillamente leyendo sus meditaciones escritas sobre Ella y transcribiendo de alguna manera sus tantas y amorosas palabras.
Pío definía a la Virgen María con belleza contundente:
- “Amor increado, Espíritu de Luz y Verdad ábreme el camino de mi pobre mente y hazme penetrar cuanto sea posible a una criatura en aquel abismo de gracia, de pureza y de santidad, para que siempre aumente mi amor por el Eterno, que concibió en su Mente Divina esta obra maestra, insuperable entre todas las maravillas creadas por El: La Inmaculada”







